Alquileres en CABA: qué son los roomies y por qué los jóvenes eligen esta tendencia

0
3

“Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires”, reza un antiguo refrán popular de la cultura argentina. Más allá de si se refiere a una certeza o no, porque están cada vez más visibles los atractivos y las oportunidades que ofrece cada provincia, es cierto que la Capital Federal sigue siendo una de las ciudades más elegidas por los jóvenes de varios rincones del país, como también por los inmigrantes, que escogen vivir allí por un tiempo -o de por vida-. Las prestigiosas universidades, las oportunidades laborales, la promesa de sueldos más elevados y la idiosincrasia de la ciudad conquistan a los jóvenes que desean radicarse en algún barrio porteño para estudiar y/o trabajar.

Sin embargo, dejar aquella ciudad -o pueblo- natal significa estar dispuesto a adaptarse a una nueva experiencia de vida, en la cual no todo salga tal cual como estaba planeado, y buscar las alternativas viables para poder subsistir de la mejor manera posible. El sueño de vivir en Buenos Aires suele estar ligado con el deseo de poder vivir de manera independiente en un monoambiente personal. Pero, al llegar, gran parte de los migrantes internos se percatan de lo complicado que puede ser, debido a los altos costos de los alquileres, la falta de garantes y la baja percepción de sueldos acordes al Índice de Precios al Consumidor.

En ese contexto es que, un gran porcentaje de los estudiantes que llegan a CABA se instala en residencias estudiantiles, donde abonan alquileres mensuales que, usualmente, están por debajo de los precios de los alquileres tradicionales -monoambientes, PH, departamentos-. Asimismo, en los últimos años, fueron cobrando fuerza otras tendencias a la hora de buscar el lugar idóneo para vivir. Tal es el caso de las casas compartidas.

Los alquileres se volvieron inaccesibles para aquellos que cobran el salario mínimo vital y móvil, y las casas compartidas se convierten en una mejor alternativa. Foto: Archivo MDZ

Poco antes de la pandemia, la Ciudad de Buenos Aires vio llegar la tendencia de las casas compartidas por “roomies”. Se trata de inmuebles -ya sean casas o edificios- de los cuales los propietarios deciden poner en alquiler habitaciones por separado. Es decir, el inquilino acuerda residir en una habitación particular y compartir los espacios comunes con otras personas, quienes reciben el nombre de “roomies” (en inglés, término que se refiere a compañeros de cuarto o de casa). En sitios como Roomgo Argentina, grupos de Facebook y por recomendación que circula de boca en boca, los inquilinos tienen a su alcance la oferta de las casas compartidas en CABA, pudiendo elegir barrio y precio a acordar directamente con el propietario, sin ninguna regulación legal de por medio.

“Esta es una tendencia que la vimos, inicialmente, en la gente joven de Europa”, sostuvo Daniel Zampone, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, en diálogo con MDZ, y, para profundizar, apuntó contra la antigua Ley de Alquileres: “A raíz de la Ley de Alquileres, que deprimió muchísimo el mercado inmobiliario desde su sanción en 2020, vimos el fondo de este problema en octubre del año pasado. Entonces, esta modalidad se empezó a usar bastante, primero por la gente joven y, después, por la gente no tan joven. Al no poder comprar una vivienda y no tener una vivienda para alquilar porque no le alcanzaba su salario, se empezó a usar esto”.

Noticias Relacionadas

Adopción: los niños crecen y les cuesta cada vez más encontrar una familia

Alquileres altos y bajas ventas, el combo que hace tambalear al comercio

Nair viajó desde San Martín de los Andes a CABA para estudiar en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Durante los primeros cuatro años alquiló un monoambiente en la provincia de Buenos Aires, que más tarde pusieron en venta. Tras ello, en 2021, tuvo que buscar una alternativa para seguir viviendo en la ciudad o alrededores, y entonces fue que dio con las residencias. “En ese momento, yo elegí la residencia por el hecho de que yo soy del interior y en CABA te piden muchas garantías. Las residencias no te piden recibo de sueldo ni ningún otro requisito; solo llegás y pagás y, si no pagás, te vas. Me servía. Además, esa residencia me quedaba a una cuadra de la facultad”, contó Nair a MDZ, recordando su llegada a la residencia que funcionaba en Avenida Córdoba.

En el sitio RoomGo Argentina, los inquilinos buscan alquileres de habitaciones. Foto: RoomGo

En marzo de 2021, aún en pandemia, Nair alquilaba una habitación doble por un valor de $15.000 mensuales y, como la mayoría de los estudiantes habían regresado a sus provincias para estar con su familia y estudiar de forma virtual, tenía la habitación para ella sola. Para ingresar, solo le pedían un depósito que correspondía a la mitad del valor mensual. “Te hacían firmar una especie de contrato, pero era, más que nada, de normas de convivencia. Te hacían poner el número de documento, número de emergencia y algún contacto”, explicó.

Con el tiempo, y a medida que se iban levantando las restricciones de la pandemia, la residencia se volvió a llenar de personas y se dio cuenta de que necesitaba hacer un balance entre lo económico y la comodidad: “Si bien las residencias son baratas y no te piden requisitos legales, te encontrás con cualquier cosa. Como es todo de palabra, te encontrás con familias enteras con pibes en una misma habitación, y se vuelve más complicado para convivir. Entonces, la preferencia termina siendo un balance de todo. No solo es la plata y los requisitos -que pegan mucho cuando uno es del interior y no tiene parientes en Buenos Aires-, sino, también, la comodidad. Depende del límite que tengas, y de lo que puedas tolerar por pagar un precio bajo”.

Por ello, un año después, Nair decidió buscar una casa compartida, donde los precios oscilaron entre los $19.000 hasta los $75.000 por habitación desde que llegó hasta su estadía actual. La casa, ubicada en pleno barrio de Balvanera, cuenta con tres habitaciones, muebles, vajilla, electrodomésticos, terraza y servicios básicos como agua, luz, gas y WiFi. En la habitación de al lado, por un año y medio vivió Lucía, quien también viajó a CABA por cuestiones laborales, desde Miramar, y vivió los primeros meses en una pensión.

Propietarios anuncian que buscan «roomies» en los grupos de Facebook. Foto: Facebook

“Soy de Miramar y me tenía que venir a CABA por un tema de trabajo. Sabía que no podía empezar por un departamento porque es muy costoso, sobre todo, ahora. No es fácil”, precisó Lucía, y contó su experiencia al llegar a una pensión y, luego, una habitación: “Es hermoso compartir. Yo soy una persona muy sociable; no me gusta estar sola. Fue una experiencia linda (vivir en una residencia) pero, a la vez, había mucha gente y uno no tiene ciertos momentos para estar solo. Pensé que me gustaría estar más tranquila, y se me ocurrió la idea de alquilar una habitación, en vez de un departamento. Una amiga había estado viviendo en esa habitación y a mí me generó confianza porque yo no conocía a los dos chicos que en ese momento vivían ahí”.

En julio de 2022, Lucía se reunió con el dueño de la casa compartida y acordaron un alquiler mensual de $19.000. “Yo estuve hasta noviembre de 2023 y llegué a pagar $32.000. Es una habitación en la que tenés todo, y no tenés que pagar WiFi. Solamente pagás tus comidas. Uno no necesita llevar su vajilla ni nada, te prestan todo. Entonces está bueno para ahorrar alquilar una habitación y, como es algo temporal, más adelante poder mudarse”, sostuvo la joven que, gracias a ello, pudo ahorrar e irse a vivir a un departamento con su pareja un año después.

Lucas es oriundo de Formosa y, en cambio, decidió migrar a la Capital con el deseo de cambiar de aires, conocer gente nueva y conseguir mejores trabajos. El recepcionista de hotel sueña con poder alquilar un departamento para mayor comodidad, pero su sueldo le permite abonar lo correspondiente a una habitación, ya sea en casa compartida u hotel. “Me vi obligado a alquilar una habitación en un hotel porque tengo trabajo no registrado y el sueldo está por debajo del mínimo, por lo que se me hace imposible poder alquilar un departamento. Estamos hablando de que, hoy en día, en CABA, un simple monoambiente puede llegar a costar 150 mil pesos como mínimo, más las expensas y los servicios básicos. Además, hay que pagar Internet y cable, así que no hay sueldo mínimo que aguante”, expresó Lucas en diálogo con MDZ.

Por su parte, Karina, oriunda de Bolivia, llegó a la Argentina, también en 2021, fascinada por la arquitectura y la cultura del país. Empezó a trabajar en Buenos Aires, lo cual le posibilitó alquilar, en principio, la habitación de un hostel y, luego, habitaciones de casas y departamentos en CABA, hasta llegar a una casa en Martínez, provincia de Buenos Aires. “Generalmente las habitaciones que he alquilado en Argentina son de casas o departamentos grandes. Hay más espacio en áreas comunes, y generalmente son amoblados. En cambio, los departamentos o monoambientes son muy pequeños y, de paso, son caros”, analizó la abogada, y agregó: “Pagué, por mes, desde $65.000 y actualmente $200 mil la habitación”.

En las casas compartidas, cada persona tiene su espacio privado y, cuando desean, comparten comidas, tareas de limpieza y llegan a acuerdos de convivencia con sus roomies. De esta forma, cientos de jóvenes hacen nuevas amistades, aprenden a independizarse y subsisten en la ciudad mientras siguen adelante con sus metas. En algunos casos, algunos grupos de amigos se lanzan a la experiencia de compartir el alquiler de una casa, para compartir gastos y experiencias. 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí