La seducción de todo lo que es gratis (o cómo fue ir a la Feria sin plata)

0
1

Quizá las autoridades de la Feria del Libro y de la Fundación El Libro –que tiene a su cargo la organización de esta cita anual–, podrían revisar a futuro si una Feria tan extensa –19 días– rinde más que una más acotada y con más platos fuertes, en un contexto crítico a nivel socio-económico como el que atraviesa el país.

El último fin de semana del acontecimiento cultural más relevante del calendario cultural argentino, varios actos estuvieron colmados de gente, pero la circulación por los pabellones fue cómoda y espaciosa. Hubo personas leyendo algunos libros en los stands editoriales, sobre todo jóvenes, y filas para los actos culturales, pero los compradores escasearon.

El presidente de la Fundación, Alejandro Vaccaro, lo había advertido durante la previa a la apertura: no se hacían ilusiones de ventas porque el contexto es recesivo. Cualquiera que camine por Buenos Aires y eche un ojo a las librerías, verá que la circulación de público es escasa. Claro que no estamos hablando de El Ateneo Grand Splendid, una joya patrimonial de la ciudad.

Menos concurrida

Como señaló a Clarín Cultura una editora consultada la Feria estuvo este año menos concurrida, lo que se reflejó en las ventas, pero hacia el final los actos tuvieron más público. Este domingo, el debate de cierre sobre “La cultura en el centro de la escena” estuvo lleno en la Sala Victoria Ocampo que aloja a 300 personas.

Quizá el lunes se haya agolpado más gente teniendo en cuenta que fue la última jornada, pero lo cierto es que –como informó Clarín Culturahubo una baja de entre el 25% al 50% en las ventas, a lo que se sumó que las bibliotecas populares también tuvieron menos subsidios para la compra de libros y eso repercutió en todos los stands.

Aun así estar en la Feria es fundamental para la industria del libro y para los lectores. Los encuentros con los autores, las presentaciones de novedades, las visitas de estudiantes, la circulación de bibliotecarios y docentes, todo ayuda a mantener viva esa curiosidad por los saberes, el conocimiento, la literatura, el pensamiento, y estar en la Feria fortalece la necesidad de leer, de producir libros y de debatir ideas.

Las cifras proporcionadas por la Feria del Libro son las siguientes: hubo 665 actos culturales en salas y 414 en los stands tanto de editoriales como institucionales. A estos se sumaron 532 eventos en espacios de la Fundación El Libro. La concurrencia de público fue de 1.126.351 asistentes, casi un 10% menos que en la edición anterior.

Estudiantes, jornadas y más

Un promedio de 23.304 estudiantes recorrieron la muestra de libros y más de 10.000 profesionales de la industria, de más de 30 países, participaron de las jornadas profesionales, previas a la apertura de la Feria.

La presencia de los sellos editoriales fue alto, 1620 en nueve pabellones, y la participación de países se situó en once a los que se sumaron diez provincias. Fueron 328 stands expositores, tanto nacionales como internacionales.

Un dato interesante de la información oficial es que se despacharon 1718 cajas con 21,6 kilos de libros a todo el país y a nivel internacional fueron enviados a librerías del exterior 8500 kilos en 200 envíos. Principalmente a países de América latina (Chile, Perú, Bolivia y Chile).

Entre los destacados de este año, la Fundación El Libro, menciona el ciclo “La Palabra Indígena. Diálogos de Escritoras y Escritores Originarios”; el debate de cierre sobre la cultura que tuvo lugar este domingo, y el ingreso gratuito de lunes a jueves en la segunda y tercera semana desde las 20 a La Rural, sede de la Feria.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí