Nuevas lluvias instalan al sur de Brasil en una situación crítica: «Prácticamente todos los ríos muestran crecidas»

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La pesadilla de las inundaciones está lejos de haber comenzado a remitir en el sur de Brasil. Por el contrario, todo indica que en los próximos días la situación empeorará y afectará a más gente que los 619.000 desplazados hasta el momento.

El nivel del lago Guaíba, en Porto Alegre, la capital del estado de Río Grande do Sul, está subiendo velozmente desde la madrugada de este lunes. Ya superó los cinco metros y se espera que llegue a los 5,5, un registro inédito. El nivel de alerta del lago es de 2,5 metros, largamente superado.

En las últimas 30 horas se registraron cerca de 100 milímetros de lluvia en las ciudades de la región serrana del Estado. «Prácticamente todos los grandes ríos del estado muestran una tendencia a la crecida, con rápidas subidas hasta niveles de crecida severa en las cuencas de los ríos Caí y Taquari», señaló el gobierno del estado.

Río Grande do Sul, el Estado más sureño del gigante sudamericano, es un escenario apocalíptico. Inundado, el aeropuerto de Porto Alegre fue cerrado, mientras las calles de la ciudad son ríos de aguas marrones. Más allá de lo que sucede en la capital, hay localidades de Río Grande do Sul que fueron completamente arrasadas por las aguas y deberán ser reubicadas.

Además de las precipitaciones récord, esta vez se espera que el estado sufra fuertes vientos de hasta 50 kilómetros por hora, y aunque las lluvias se calmarán el miércoles, según el servicio meteorológico regional, se intensifica el frío en el final del otoño austral.

Eduardo Leite, gobernador del Estado, pidió a sus conciudadanos desplazados que no intenten regresar a sus hogares, porque las zonas ya afectadas vuelven a ser las de mayor riesgo.

«No es el momento de estar en zonas de riesgo. Tenemos que proteger a la gente. También hay que evitar las zonas de ladera en este momento, porque el suelo está empapado y los riesgos de desprendimientos son reales, especialmente en la Serra Gaúcha y la región de Vales», dijo Leite.

Los voluntarios cargan colchones para las víctimas de las inundaciones.ANSELMO CUNHAAFP

Hasta el domingo, las inundaciones habían dejado 145 muertos, 132 desaparecidos y 806 heridos, según la Defensa Civil de Rio Grande do Sul. Más de dos millones de personas se han visto afectadas en 447 municipios, 538.000 de las cuales han tenido que abandonar sus hogares y 81.000 permanecen en refugios. Según la compañía de agua Corsan, 191.000 clientes están sin suministro de agua en 18 ciudades. Las compañías eléctricas CEEE Equatorial y RGE han dejado sin electricidad a 281.000 personas. En algunos casos se ha cortado la electricidad por razones de seguridad, destacó Folha de Sao Paulo.

De cara a la necesaria reconstrucción una vez que se hayan superado las inundaciones, el gobierno del Estado cree que necesitará 30.000 millones de reales (unos 5.400 millones de euros) para reubicar tres ciudades afectadas por las inundaciones: Cruzeiro do Sul, Roca Sales y Muçum.

Las tres, con una población de entre 5.000 y 10.000 habitantes, se encuentran a orillas del río Taquari, uno de los más afectados por las fuertes lluvias. Al menos parte de la población de estos municipios tendrá que ser trasladada a terrenos más elevados para evitar futuras tragedias.

Mientras el gobierno prepara el reparto de subsidios por 5.000 reales (unos 900 euros) para que los afectados puedan comprar mobiliario y electrodomésticos inutilizados por el agua, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva decidió cancelar la visita de Estado que tenía prevista esta semana a Chile.

 

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